DESPEGAR Carmen Pessaq
Falta
menos. Llegar al avión es una emoción repetida. Pero nueva.
Hice
la valija, cerré la puerta con llave.
Ya
está. Estoy tensa. Me distiendo y pienso. Llegar a la escalera, tomarme de la
baranda y subir.
Sentarme
junto a la ventanilla. Mirar hacia abajo y por fin despegar.
Estoy
mirando hacia las nubes y emprendo el vuelo.
Sólo
me conecto a través de la transparencia del vidrio.
Floto
en la espuma de las nubes.
Atrás
quedan rutinas nuevas pero ya conocidas. Días que se repiten.
Despego,
todo se hace lejano, pequeño y esa ventana que me conecta con lo infinito.
Me
anuncia un cambio. Es necesario.
Tomo
distancia pero no olvido.
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