LA DECISIÓN Silvia Candelo
Finalmente había llegado hasta la casa después de varios días de una
dura batalla consigo mismo. Estaba convencido de que, tarde o temprano,
fatalmente su destino lo llevaría allí
y sin embargo todavía dudaba si franquear el umbral. Sabía que una vez
que lo cruzara ya no habría marcha atrás y no podría eludir el momento tan
temido. Se detuvo un instante más en la vereda, maldiciendo su suerte, y
preguntándose si tal vez Ulises en su largo periplo no habría pasado por una
situación semejante. Y él, Everaldo Rodríguez, no podía ser menos que el mítico
héroe griego, no iba a recular justo ahora. Así que, apretando los dientes,
tocó timbre y con un par de zancadas decididas entró al consultorio del
dentista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario