domingo, 12 de marzo de 2017

ROCAMORA    Miguel Di Luca                                                                                                 




Voy a tratar de explicarle Rocamora, seré lo mas sintético posible, vio que a mi no me gusta hablar demasiado, así que iré directamente al grano…, hablando de grano, ¿vio que cambiaron el grano de café acá en La Biela?, antes era de Brasil, que si bien es el mayor productor de granos del mundo no es el mas rico, éste es el de Colombia y es por eso que el café ahora acá es exquisito, Rocamora; volviendo al tema que nos incumbe, el de los avioncitos de papel de aquel pueblo lejano, pero siempre analizándolo en perspectiva como todas las cosas, porque si usted mira ahora hacia la Iglesia del Pilar tiene una perspectiva, pero si yo le digo mire por Quintana hacia la calle Callao, tiene otra totalmente distinta!!!, además levante la vista, mire las ventanas todas cerradas y con rejas ¿usted cree que un avioncito de papel prolijamente diseñado y ejecutado puede entrar en esas ventanas?, ya le digo que de ninguna manera Rocamora!!!

- Pero…

Es que el tema de los avioncitos tiene sus bemoles, paso a explicarle. No es lo mismo un avioncito de un papel de 57 gramos que uno de 70 gramos y ni que hablar de uno de 120 gramos, casi una cartulina, todos tienen una distinta forma de planear, sí a eso le suma la intensidad y dirección de los vientos… imagínese un viento del Sur no es lo mismo que un viento del Norte, ¿comprende?.
También es muy importante el color, uno de color blanco pasa mas desapercibido que el rojo, o el amarillo o el naranja, los que funcionan relativamente bien son los azules oscuros y negros. Está claro que no hay que dejar nada librado al azar, Rocamora.
Todo este tema de los avioncitos, aunque usted no lo crea me hizo recordar a los primeros viajes a Europa en avión desde la vieja terminal de Ezeiza, usted se disponía a viajar, entonces la familia alquilaba un bondi para 20 o 30 personas, llevaban la comida y mientras usted realizaba el embarque, que demoraba una eternidad, en el hall del aeropuerto se organizaba el pic nic, luego de los interminables abrazos y lágrimas y ya caminando hacia el avión por la pista usted giraba la vista hacia la terraza y veía una veintena de pañuelos blancos que se agitaban, los que no tenían pañuelos movían las manos de un lado a otro siempre en dirección noreste a suroeste porque esa era exactamente la orientación de la terraza de Ezeiza, Rocamora, ¿me entiende?
Viajar, sobre todo en esa época traía muchas ventajas, usted regresaba de un viaje de Europa o de Estados Unidos, y, como casi nadie había viajado, usted se hacía un festín contando cosas realmente ciertas pero mezcladas con una sarta de mentiras atroces y los escuchas en las tertulias lo miraban con la boca abierta, si, con la boca abierta, casi atónitos…
- Pero…
- Pero que pero ni nada !!! Sabe qué pasa Rocamora, le digo lo que siento… usted es un Chanta!




Miguel Di Luca




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