domingo, 12 de marzo de 2017

 LA ESCALERA   Mary Marpegán



Hoy de ella sólo quedan imágenes ensambladas.
Nada que pueda ser retenido en un acto de captura.
Sólo recuerdos de lo que fue una historia.
La vida por ella se deslizaba, escalón por escalón.
Abajo, la sobremesa familiar. Caprichos nocturnos del niño que no se quiere ir  a dormir.
Arriba, la desvelada hora en que los zombis invaden el espacio oscuro.
Silencios y murmullos que escapan a la personificación.
Dedos acusadores de travesuras diurnas.
El llanto moja la almohada, el gemido profundo se esparce como onda y repiquetea en cada escalón, buscando el oído del consuelo.
Abajo, un movimiento imperceptible toma fuerza y se corporiza en un paso tenue pero seguro.

Conocedora de la rutina nocturna, apoyándose en el filo de mármol de cada escalón, la madre acude a brindar mimos y caricias esperados.

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